La casa
Un patio de 1871, y una casa alrededor.
Primero fue de un tratante de caballos; luego, de tres generaciones que le fueron poniendo azulejo, reja y naranjo. Nosotros llegamos en 2019 y procuramos no estropearla.
El patio
De cerca
El detalle es la casa entera
Una casa de patio se cuenta en pequeño: la reja que ya estaba, la cal que se renueva cada primavera, el azulejo con el nombre puesto donde siempre estuvo.
- La reja de la ventana grande es la original, de fragua del barrio.
- El azulejo del nombre se coció en Triana, como los buenos.
- La cal se da a brocha cada abril, la semana antes de los patios.
Te lo decimos de frente: Casa Azahar no existe. Es el segundo proyecto de demostración de Mansio, el estudio que hace webs de hotel con la reserva dentro: un encargo inventado para enseñar, con una casa del sur, lo mismo que su primer proyecto enseña con un hotel de canal. Todo lo que ves en esta web funciona de verdad; solo la casa es de mentira.
El barrio
San Basilio, el barrio de los patios
Esto era el barrio de los alcabaleros y los hortelanos del Alcázar. Hoy es el barrio donde los patios se abren cada mayo y los vecinos se prestan las macetas — el nuestro compite desde antes de ser hotel.
De la puerta salen andando: la Mezquita en diez minutos, el Alcázar en cinco, el río en siete. Y a la vuelta, ni un autobús turístico cabe por la calle — es lo bueno de las calles de piedra.
Lo que hay
La casa, en seis líneas
Sin florituras: lo que te encuentras al cruzar la puerta.
- El patio con naranjo de 1871 y fuente de taza — el corazón de todo.
- Siete habitaciones en dos plantas, ninguna igual.
- La azotea, con la Mezquita al fondo y sillas de enea.
- El comedor del desayuno, que en invierno se mete adentro.
- Una despensa con horchata, gazpacho y cerveza fría, a precio de tienda.
- Silencio. Es lo que más cuesta encontrar, y aquí viene con la casa.
El patio se entiende estando en él.
Lo demás te lo enseñamos al llegar, con algo fresco en la mano.